...en esta etapa cuando comienza a cambiar nuestra percepción del entorno y la percepción de los otros hacia nosotros he podido aprender que lo frívolo puede ser importante o al menos es una parte de la vida no tan despreciable como cuando me tomaba las cosas más en serio; así les presento este blog tan intrascendente como otro cualquiera.


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Tuesday, February 26, 2013

Quince jefes de estado octogenarios.

De los quince jefes de estado octogenarios existentes al terminar 2012 tres están a punto de dejar sus puestos; dos de ellos porque terminan su mandato presidencial; George Maxwell Richards, de Trinidad y Tobago ya tiene sucesor en el recién elegido Anthony Carmona quien lo sustituirá en marzo 18 mientras Mwai Kibaki de Kenya pronto sabrá si su sucesor será el primer ministro Raila Odinga, su gran rival en las elecciones pasadas u otro candidato a presidente en las muy cercanas elecciones en ese país. El tercer octogenario por retirarse es Benedicto XVI de cuya renuncia no hay necesidad de comentar nada pues ya se ha hablado bastante.
Recientemente apunté (creo que en twiter) que dado que el próximo lider de los católicos debe ser elegido entre los cardenales menores de ochenta años, Raúl Castro, presidente de Cuba (hoy con 81 años) presidente y jefe de estado de más edad en América pasará a  ocupar el lugar doce entre los jefes de estado de más edad y el séptimo entre los presidentes de esa misma gerontolista; curiosamente Raúl acaba de anunciar su intención de retirarse en 2018 es decir con 86 años (si su mandato se extiende hasta junio de ese año cuando es su cumpleaños), la edad que tiene hoy Benedicto XVI.
En 2013 ya ha cumplido ochenta años Paul Biya, presidente de Camerún, so, hasta el retiro oficial de Maxwell Richards en marzo 17 tendremos diecisesis jefes de estado octogenarios, la cifra volverá a bajar con los dos retiros aqui mencionados pero si para fin de año Jalal Talabani, presidente de Irak y Akihito, emprerador de Japón siguen en sus puestos entonces volveremos a tener quince jefes de estado octogenarios!

Saturday, February 23, 2013

Sueño Incómodo


Sueño casi todos los dias, más bien todas las noche pues se trata de la circunstancia literal de hacerse presente en se extraño mundo surreal y difícil de describir… muchos de mis sueños son incómodos aunque no califican para pesadilla pues no hay nada de susto. Como a muchos le pasa olvido parcial o totalmente lo soñado pero si persisite en mi memoria la incoherente secuencia de imagenes y hechos “vividos” la noche anterior me dispongo a narrarlos y aqui va el de anoche.
Estaba en un apartamento amplio donde coincidia con bastante gente, más adelante supe que estábamos atrapados en una “dimensión virtual”; según palabras de una mujer “vivíamos en una pantalla”, esta mujer, quien estaba alli con su esposo, esperaban la llegada de su hijo y se me ofreció para pasarle un mensaje de texto a mis allegados (al parecer era la única comunicación posible con el mundo real) pero le dije que yo no era de textear (lo cual es verdad en la realidad) y ella me dijo “Claro no es de tu generación” y no sé por qué me acordé de mi alumno Hanoi (uno que tuve hace más un cuarto de siglo y a quien no he visto más)
Pero al principio del sueño yo entré en un habitación donde , sobre un escritorio, había dos pantallas planas de computadora, mi hermanao Armando estuvo haciendo algo alli y cuando regreso una de las pantallas, la mas grande, colgaba vertical pues lo que habia hecho Armando requería de eso; me pongo a usar la otro computadora y estaba llena de virus, se abrian automáticamente muchas sites porno, una de ellas era como un periódico con caricaturas del género.
Ya en otra habitación atiborrada de gente como una sala de espera de consultorio médico (donde la mujer me diría lo de estar en un mundo virtual) una madre con su niña me pasa por delante, la niña, vestida de invierno con sobretodo y gorro me quiere decir algo en un susurro, yo hinco una rodilla en el suelo para poder escucharla y le rodeo la cintura con mi mano; accidentalmente le toco una nalga y me asusto dada lo “peligroso” que esto puede ser si es mal interpretado, pero bueno, la niña me dice algo de Rubby que yo no entiendo, noto entonces que tiene un bonito prendedor plateado cerca del cuello, la madre me dice que se lo había regalado Rubby y que la niña me decía que estaba bonito pero yo no quedé convencido.
Despues ocurrió la “revelación” de estar viviendo en una pantalla, de hecho el sueño giraba alrededor de pantallas pues intentamos ver un programa de TV concucido por  dos presentadoras, negras americanas en edad madura de maneras elegantes y vestidas a lo siglo XV en una habitación del mismo estilo, la imagen se transformó en un animado pero por alguna razón se cambiaba para otros programas.
Accidentalmente la puerta de entrada del apartamento se abrió y se dejó ver dos apartamentos contiguos con la puerta abierta, a la derecha se veia en uno como un dormitorio, en el piso dos prótesis de pies; frente por frente a la puerta; con un hueco para una escalera por medio había un ventana grande por donde se veia un tramo del boulevard de San Rafael de La Habana; yo instui que esto era una pantalla de vigilandia en ese boulevard y que si salíamos a través de ella nos liberaríamos, entonces le digo a Armando que me dé unas medidas, estas medidas eran las de un pequeño rectángulo rojo dibujado en un  papel , el rectángilo era  yo, tenía un centímetro de ancho y bajo mi teroría si pronunciaba, frente a la ventana, el largo por el ancho y una medida de profundidad me proyecaria al mundo exterior, Armando no creia en eso pero
pronuncie la formula y efectivamente aparecí en la calle pero andaba vestido de una manera exotica, como un disfráz de ficha de dominó y la gente pasaba y me miraba extrañada, no recuerdo más, de este sueño donde todo el tiempo me sentí bastante incómodo.

Sunday, February 17, 2013

Lienzo inconcluso, zapatos negros, temperatura y otros apuntes en Miami

El árbol sobre fondo rojo que habita el lienzo a mi lado ha de quedarse otra semana más sin ser tocado por el pincel; hoy he amanecido con ganas de escribir y en esto se me diluirá el día ya avanzado más de su tercera parte cuando comienzo mi corogreafía digital sobre el teclado. Antes de esto he ido a la bodeguitra a buscar “pan cubano” no tanto por el deseo de mojarlo en el café con leche (degradado con leche dos porciento y café descafeinado) ni siquiera con la noble misión de proveérselo, calientito, a mi madre, antes de ella levantarse sinó como acostumbrado preámbulo a estos caracteres reveladores de mis pensamenteras.
Si un invento agradecería sería el escribridor  de pensamientos, un dispositivo donde quedara escrito todo lo que pienso; alguién me sugirió una grabadora, y no está mal y además ya está inventada en versiones de bolsillo con una apreciable capacidad de almacenamiento de palabras pero bien sabida es la diferencia entre los lenguajes hablado y escrito  y cuando camino pienso en términos de escritura, mientras camino hilvano y concateno frases y palabras con una lógica literaria, no conversacional,  puedo asi “escribir’ un par de párrafos en unas cuadras… mas al regresar a casa se me pueden haber olvidado los detalles; recuerdo, por ejemplo, que iba a referirme en este texto a mi encuentro con mis zapatos negros de trabajo, echados en la sala cuando salí del cuarto, allí los dejé anoche cuando me descalcé delante de la televisión a mi llegada de la noche de galerías  los dejé en esa descuidada pose mientras atendía un fragmento de “Juan Quinquín en Pueblo Mocho”, monumento fílmico a mis recuerdos infantiles; los zapatos negros, usados frecuentemente para trabajar pero confabulados anoche en una sobria indumentaria de diletante artístico pueden rememorar las botas de Hemingway igual de descuidadamente abandonadas en medio de una habitación en la finca “La Vijía” en La Habana, hoy museo dedicado a ese escritor (en esa locación vivió el singular personaje), las botas fueron dejadas en el mismo lugar donde estaban en el momento del suicidio de su dueño en otro lado del mundo. Mis oscuros zapatos pasados de moda, sin otro betún que el fábrica  también me evocan un detalle en un interior vanghoniano, una mancha de carboncillo en una colorida tela en medio de muebles tapizados a rayas anchas de tres colores y paredes atiborradas de telas pintadas donde es protagonista un payaso melonsonriente contra un rectángulo rojo.
También pensé escribir algo sobre la temperatura, ha sido el día más frio del remedo de invierno miamense, una despedida quizás que me hizo bajar las mangas de mi camisa de lana para proteger así mis más vulnerable área al frío y me hizo cerrar la boca para no dejar pasar el aire frío a mi garganta inflamada hace dos noches y recién recuperada ante la premura de una entrevista por la radio el sábado en la mañana (nada extraordinario, esas oportunidades que se dan en este mundo pequeño del arte en una ciudad no tan grande sobretodo si se pertenece a una comunidad específica empeñada en promover todo lo concerniente a esta)
En el camino a la bodeguita me tropecé a dos vecinos de avanzada edad, ambos encanecidos y embutidos en sendos abrigos oscuros, a ambos les espeté un “buenos dias” cuando les pasaba pero no me respondieron y eché de menos a ese otro vecino que más o menos a mitad de ese mismo trayecto siempre está barriendo la acera e intercambiamos saludo cuando hago este recorrido más temprano.
A veces me pregunto qué me impele a escribir las más mínimas cosas, querría hablar de las lajas de la acera separadas por una línea de minúscula pero insistente vegetación, lajas grises de metro y medio de ancho más o menos entre la porción de tierra a un lado y las cercas "de pirle" al otro en un barrio cercano al centro pero ya con aire de periferia si bien algunos ruidos urbanos llegan de lejos.
Por ahora es suficiente, siempre me acosa la premura de hacer otras cosas: adelantar el libro que escribo, leer algunas páginas (por estos días "La Noche de los Tiempos” de Muñoz Molina, una de las piezas más extensas entre mis manos en muchos años (le debo una reseña adelantada a esta nostálgica novela), también quiero escribir sobre mi experiencia en las galerías la cual retomo después de un empleo que me impidió asistir a estos eventos por un par de años… definitivamente hoy no voy a pintar a pesar de los amarillos que le faltan a ese árbol… de que he de bajarle el rojo y arreglar algo de la composición en la esquina inferior derecha…