...en esta etapa cuando comienza a cambiar nuestra percepción del entorno y la percepción de los otros hacia nosotros he podido aprender que lo frívolo puede ser importante o al menos es una parte de la vida no tan despreciable como cuando me tomaba las cosas más en serio; así les presento este blog tan intrascendente como otro cualquiera.


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Monday, January 5, 2015

La muerte de Fidel.

Hace unos días, semanas quizás, está rondando el chisme de la muerte de Fidel… me remito a un cuento nunca escrito (a veces se quedan ideas en el tintero) sobre la muerte de un dictador, las emociones de alguien, aún detractor del susodicho, al saber por las noticias del deceso de quien había abarcado buena parte de su vida, gobernando ese país donde nació, creció, estudió y ejerció su profesión por una década hasta que, quizás cansado de esperar un cambio en el país  por lo cual nunca hizo nada, decidió hacer un cambio en su vida y emigró, una emigración algo abrupta por las leyes impuestas allí donde un emigrante es un traidor a los principios de la Patria, la Patria no era más aquella liberada hacía un siglo de sus conquistadores europeos sino esta de ahora, con otros principios y principio, todo había comenzado con la instauración de las nuevas reglas, como el nacimiento de Cristo es para los cristianos o la Hégira para los musulmanes.
Las experiencias del emigrante cambian muchas perspectivas en la vida y eso sucedió con el personaje principal de ese cuento, el único personaje frente a una pantalla de vidrio, testigo a la distancia de un multitudinario funeral con caras crispadas, gestos denegando aquel “imposible” y muchos en la multitud con miradas graves y vigilantes… afuera, en el “verdadero afuera” del comedor, donde aún con el desayuno servido escucha las palabras de despedida del sucesor, se escuchan estampidos, quizás disparos o fuegos artificiales, el locutor, pasa ahora  a las reacciones locales: “me alegro, yo me alegro, esto es un triunfo de la comunidad en el exilio”… “me siento muy orgullosos de ser cubano”…
Ah el banal orgullo de algo por lo cual no hemos hecho nada… soy cubano porque nací en ese país y eso no lo decidí, fue una circunstancia, ni siquiera decidí nacer… pudiera disertar varias cuartillas sobre el nacimiento y el misterioso milagro diario de la concepción y la vida como lo haría cualquier ser pensante, pero hoy estamos hablando de la muerte, el otro personaje, a decir verdad, de ese cuento, ligada a un hombre quien fue capaz de arrastrar masas y hacer cambios que aún hoy día persisten más allá de las fronteras de la isla donde nació en cuyas montañas orientales arriesgó por un lustro su vida para seguir su destino y cumplir con propósitos. Tuve la oportunidad de salir de esa estrecha franja de tierra y recorrer un tanto otros lugares… adonde quiera que iba me preguntaban por Fidel, invariablemente repondría “hace tiempo ni lo veo, a no ser por la televisión… pero debe estar bien…” y después solía preguntar a mi interlocutor sobre cualquier asunto neurálgico de su país, en Colombia solía preguntar… “y cómo le va a Pablo Escobar? y no quieran ver hasta qué punto abrían los ojos aquellos colombianos.
Hoy pudiera estar a punto de protagonizar aquel cuento nunca escrito, pero ha pasado un buen tiempo, el dictador enfermó, fue traspasando sus poderes, el último, el de Secretario General del Único  Partido Existente en el País porque Aquí Mando Yo”(UPEPAMY) en 2011,  año cuando Ghadafi fue ultimado en las calles de Trípoli después de gobernar por más de cuarenta años, Zine Abidine Ben Ali  abandonó su condición de presidente de Túnez después de treinta años y el país mismo y sufrió un derrame cerebral en Arabia, Hosni Mubarak era sometido a juicio en Egipto despojado de su presidencia… en Cuba el deterioro de la salud y no las protestas populares fueron la razón de la salida del cargo de quien gobernó cuarenta y nueve años y tanto; no murió en su puesto sino envejeció retirado, pasando el cargo (y la carga) a su hermano, segundo en todos los organismos centrales de gobierno en una estructura de gobierno similar a la de Corea del Norte, China y Vietnam, casi me creo que Cuba es un país asiático. Fidel Castro siguió el apacible curso de otros tantos dictadores de este continente, injuzgado por sus desmanes, visitado por sus admiradores, encaneció aún más su barba, sus discursos ocasionales fueron cada vez más incoherentes (y válgame que el cabrón tuvo una oratoria envidiable) y se fue consumiendo, hasta dejó de lucir el ostentoso uniforme militar para embutirse en trajes deportivos siempre retratándose en lugares similares a un asilo para ancianos.
La Guarda Frontera Norteamericana ya no ha de preocuparse de acciones de contingencia si se anuncia la muerte de Fidel para detener a los cubanos en el exilio dirigiéndose en inoperante avalancha hacia La Habana; los cuerpos de Seguridad del Estado de Cuba, aunque siempre vigilantes, no habrán de reprimir manifestaciones que pidan un cambio aprovechando el deceso del patriarca… el cambio se ha ido dando suave, no cambio de oportunidades políticas, no cambio de posibilidades económicas, pero si cambio de tácticas para ir afrontando las nuevas situaciones, incluida la apertura de relaciones con Estados Unidos por coincidencia anunciada en días previos a la muerte de Fidel… ¡jodedor hasta el último momento!... aunque se especula que su hermano al mando, ya anunciado por cierto su posible retiro para de aquí a unos años, abrió una puerta en su presentación personal al presidente de Estados Unidos en ocasión de coincidir en el funeral de Nelson Mandela, si mal no recuerdo y claro, respetando la voluntad de su mentor, no iba a aceptar ninguna relación con el Imperio hasta no morir este… una vez esto sucedió, llamó a Obama por la línea segura y le dijo: “Mr. President, Fidel was just pass away, we now can go ahead with the negociations we talked before… lo cual se traduce en “Obama, luz verde a lo que hablamos, el brother se partió”
Y nada va a pasar más allá de la noticia en la tele por unos días… los preparativos de las elecciones del país (de Estados Unidos, no se hagan ilusiones con elecciones en Cuba) irán sustituyendo el fatal asunto, el Parlamento Norteamericano pondrá a su consideración las anunciadas relaciones y posibilidad del intercambio de instalación de embajadas quizás con un factor nuevo a considerar… yo seguiré ganando lo mismo cada hora de mi trabajo, seguiré pagando los precios de la gasolina, los huevos, pan y leche impuestos por el mercado; mi amigo El Gordo. el pintor en La Habana seguirá en su bicicleta y la hija de otro de mis amigos, abogado, una de las profesiones más frustrantes en Cuba, estudiando en la Universidad la misma carrera, sin muchas esperanzas de mejorar su vida aunque se haga una profesional; quizá esto de las relaciones con Estados Unidos le ha puesto un poco de ilusión a mis compatriotas, es la nueva cortina de humo a las verdaderas raíces de la miseria económica y desafortunadamente también de espíritu, imperante en la Cuba de hoy.

Quisiera equivocarme en la mitad de las cosas aquí dichas, la otra mitad es pura ficción como puede ser la misma muerte de Fidel Castro recreada aquí como personaje, ya finado, de un cuento inconcluso, muerte tantas veces anunciada como en crónica de su amigo el Gabo quien se le anticipara en estos menesteres fúnebres, todo es pura especulación, aquí se los dejo!

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