...en esta etapa cuando comienza a cambiar nuestra percepción del entorno y la percepción de los otros hacia nosotros he podido aprender que lo frívolo puede ser importante o al menos es una parte de la vida no tan despreciable como cuando me tomaba las cosas más en serio; así les presento este blog tan intrascendente como otro cualquiera.


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Saturday, January 3, 2015

Partido Obrero Alemán y Partido Comunista de Cuba.

Continúo leyendo el voluminoso “The Rise and Fall of the Third Reich”… debo leer al menos tres páginas diarias para terminarlo este año (aún así dejaría catorce páginas para 2016), no parecen ser muchas pero la letra es pequeña y pueden haber días que, por alguna razón, no lea;  además me toma tiempo consultar algunos tópicos para tener una idea más completa del tema; por ejemplo hoy estuve buscando en la internet del Partido Nacional Socialista Alemán (más conocido por su abreviatura “Nazi”) su segunda fundación después de levantarse su carácter ilegal (por intento de golpe de estado, Hitler fue encarcelado por esto) fue en 1925…  el mismo cuando, según recuerdo de las clases de Historia de Cuba en mis años de secundaria, fue fundado el Partido Comunista de Cuba.
Me fui a la busca de la graciosa coincidencia y,  para mi sorpresa, en el portal del mismo Partido no hace mención de tal antecedente, sino sitúa su nacimiento ya en La Revolución; sin embargo, no ha de esforzarse mucho uno para encontrar en la misma internet a Carlos Baliño, Julio Antonio Mella, Juan Marinello, Carlos Rafael Rodríguez, Blas Roca, Jesús Menéndez, Lázaro Peña, Rubén Martínez Villena y otros fundadores de la vieja guardia comunista cubana incluyendo algunos extranjeros. Según parece los primeros fundadores fueron Baliño (quien también había fundado el Partido Revolucionario Cubano junto a José Martí) el estudiante Mella, el canario José Miguel Pérez, deportado a su país y quien luchó contra Franco y el psicólogo Alfonso Bernal del Riesgo; los demás se fueron sumando en los primeros tiempos (algunos eran servían en el gobierno del momento como Martínez Villena y carlos Rafael Rodriguez, este último incluso repudió el ataque al Cuartel Moncada considerado en la historia de La Revolución como el “motor impulsor” de esta); no obstante el año de fundación exacto no lo pude encontrar, se dice que fue en los veintes; una fuente aporta que en 1925 esreconocido por Moscú, es así cómo, supongo, quedó como el año de su fundación oficial. Blas Roca fue quien, años más adelante presentaría a Fidel Castro al Partido.
Volviendo al Partido Nacional Socialista Alemán, este fue fundado primero como Partido Obrero Alemán en 1919  a la sazón de una específica situación histórica en Alemania, derivada de su derrota en la Pirmera Guerra Mundial, caldo de cultivo para la ideología Nacional Socialista y otras así como para la creación de muchas organizaciones de derecha e izquierda que pugnaban por impulsar los grandes cambios necesarios en el país; muchas de estas ideologías y afiliaciones no trascendieron, sin embargo, el partido Nazi , el cual sólo mencionarnos nos trae tan repulsivas imágenes, se abrió camino y llevó a Alemania a la dictadura encabezada por Adolfo Hitler, luego a la anexión de Austria como lo planteaba sus propósitos pangermánicos y como ya es archiconocido la invasión de Polonia (también para unir a todos los alemanes pues en la frontera de este país vivían comunidades alemanas) y a la Guerra Mundial. El Partido Nacional Socialista Obrero Alemán logró en menos de una década aquello que le costara al Partido Comunista de Cuba más de treinta años: poner a un país bajo su mando… claro quien ríe último ríe mejor…
Hitler fue, antes de unirse al partido Obrero Alemán un desconocido desmovilizado de la Primera Guerra Mundial, su participación en ese conflicto de cierta manera lo sacó de su vida de “vagabundo”; había vivido en Viena por años (aunque alemán de raza, era austriaco por nacionalidad) mantenido por madre y la familia de esta a la distancia, al morir esta quedó en grave situación, sin embargo nunca cejó en su propósito de no trabajar para alguien aún cuando su madre enfermó, y se sostuvo, entre otras cosas,  vendiendo acuarelas y dibujos de la ya decadente “capital de Europa”; su primer sueño había sido ser pintor (también de niño quiso ser sacerdote) y aunque rechazado por dos veces por la Academia de Arte pudo al menos vivir parcialmente del arte por un tiempo mientras leía ávidamente para llenar el vacío intelectual de no haber terminado a derechas la escuela. Adolf Hitler llegó a ser un gran orador pero esto no lo demostraría hasta viajar a Alemania y, después de esa Primera Mundial, a la que se alistara voluntariamente y de donde saliera condecorado, se enroló, casi por azar, al Partido Obrero; fue a una reunión de este (cuando sólo contaba con seis miembros activos), para investigarlos por encargo del ejército el cual por aquella fecha había creado este cuerpo político para vigilar todo tipo de ideología inconveniente. En esta primera reunión, según su autobiografía, tomó parte activa para responder a alguien que habló a favor de los judíos y, ya un antisemita intransigente, se vio en la necesidad de responderle, inmediatamente llamó a la atención y fue invitado a unirse al Partido.
En menos de un año Hitler se convirtió en el responsable de la propaganda del partido, sus estudios sobre este asunto (con raíces en su estancia en Viena) fueron puestos en práctica y logró una reunión casi multitudinaria (para los parámetros del naciente partido) en donde, aunque no era el orador principal, tuvo la oportunidad de lucir sus dotes oratorias exponiendo los puntos básicos de la ideología Nacional Socialista, esta fue su primera aparición en público.
William Lawrence Shirer, autor de este libro, partió mayormente de los datos obtenidos de los documentos nazis desclasificados después de varios años de haber sido extraídos de los archivos originales (algunos a punto de ser destruidos) y dormir intactos en Virginia, Estados Unidos; también cita mucho la autobiografía del propio Hitler y, según dice, tuvo acceso a las confesiones de los oficiales alemanes procesado en Núremberg. Tengo el privilegio de haber obtenido la primera edición de este libro hecha en 1960 por Shimon & Schuster (una de las más grandes editoriales del mundo);  es un texto escrito por alguien que viviera en Alemania durante el surgimiento de estos acontecimientos (Shirer trabajó por la fecha para CBS y también escribió “Diarios de Berlín” y otros libros).

En las menos de cincuenta páginas hasta hoy consumidas este libro me ha atrapado como una vez hiciera “Entrevista con la historia” de Oriana Fallachi, no es solo el relato de las cosas aquí expuestas sino aquello que hace reflexionar; por ejemplo viendo el trabajo de Hitler en la propaganda nazi podemos ver cómo el mundo político aún se basa en principios básicos de propaganda puestos en prácticas en aquella ocasión lo cual tuvo el efecto deseado de adhesión y fanatismo de las grandes masas; así lo hizo el Comunismo, así lo hacen, de manera más sutil aquellos que imponen cualquier ideología a veces no con dictaduras o ejércitos en la calle pero si ganando la voluntad de millones y dirigiendo, de manera sutil o abierta, su modo de pensar y sentir.

Las imágenes corresponden a Anton Drextel y Carlos Baliño fundadores del Partido Obrero Alemán y del Pertido Cominista de Cuba respectivamente.

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