...en esta etapa cuando comienza a cambiar nuestra percepción del entorno y la percepción de los otros hacia nosotros he podido aprender que lo frívolo puede ser importante o al menos es una parte de la vida no tan despreciable como cuando me tomaba las cosas más en serio; así les presento este blog tan intrascendente como otro cualquiera.


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Thursday, December 1, 2016

La lección del pelo

Durante algún tiempo he renegado de un molesto pelo en mi nariz; crece desde la parte izquierda del tabique, va, arrogante, de un lado a otro de la fosa nasal y tantea, con su tierna punta, el otro lado interior de la nariz; en su esfuerzo por seguir creciendo me produce una sensación, no en la parte alcanzada por su ápice sino en la base misma del atrevido y me hace estornudar a veces, o mínimo, me pruduce picazón; entonces es hora de utilizar unas tijerillas adquiridas para tal ocasión y truncar sus quien sabe qué aspiraciones… Descanso unos dias, creo que hasta semanas, me olvido del asunto cuando, de pronto, reaparece la molesta piquiña y el ciclo se repite…
No es el único habitante de su especie en esta oquedad de algo más de medio siglo de existencia, para esta edad ya tenemos de estos en muchas partes inclusive encanecidos pero este jodedorcito es el único en provocarme cosquillas cíclicamente sin fallar… tan diferente a su primo pectoral… pues soy hombre de pelo en pecho, así , en singular, no más: tengo UN vello saliendo de la tetilla izquierda hacia el centro, ese va suave y sinuoso como un rio y, aunque no es moleslo de vez en cuando coge su tijeretazo.
Hece unos dias perdí la dichosa tijerita… siempre está en un recipiente en el tocador de Rosa, alterna allí con las pinzas de ceja y algunos otros instrumentos de tortura femeninos, como es tan pequeña prefiero acompañarla de todos estos para no perderla, además este santuario del maquillaje es sólo usado por mí para la mencionada decapitación capilar frente al gran espejo testigo de nuestras más secretas intimidades. Mientras no sentí la familiar sensación no eché de menos el tal instrumento… si, nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena… pero esta vez tronaba en serio, llevaba varios dias restregándome la nariz, estornudando, lacrimenado; clamé por la susodicha a Rosa y me dijo “la boté porque estaba oxidada” ¡Válgame Dios! ... qué sensación de desamparo; el caso es que ni siquiera sabía a ciencia cierta donde comprar otra y mi condicón se iba tornando crítica,
Hoy amanecí , como todos los jueves, preparado mentalmente para “hacer el camión” en el trabajo; esto es recibir la mercancía dejada en la tienda en la madrugada, verificar las cantidades y poner too den su sitio ya sea en elmacén o en los estantes a la vista de los clientes, un proceso ya rutinario para mi resuelto en un par de horas; son, en verdad, las horas más entretenidas de la semana laboral, parece masoquismo pero así es; también soy encargado (entre otras cosas) de hacer entregas de mercancía lo cual me ha servido para conocer bastante bien las vias y vericuetos de esta pequeña ciudad adonde me mudé hace dos años… y bien terminé el camión, hice un par de “deliveries” (así se llaman en inglés) y llegó el mediodía, hora de regresar a casa pues tengo un empleo a tiempo parcial (part-time).. . al llegar a casa lo primero es ducharme a veces mientras caliento el almuerzo preparado amorroosamente, perdón amorosamente, por Rosa, quien sale más tarde que yo a trabajar y termina al atardecer… envuelto ya en la toalla me dirijo al dormitorio para vestirme otra vez y hacer algunas gestiones en la tarde… necesariamente paso frente a la puerta del botiquín-espejo (todos conocemos este invento genial no acreditado) y bueno, hecho un vistazo a este personaje en primera persona de cuento improvisado… coño ¿adonde fue a parar aquél pelo de la nariz?... Hum, me acerco entonces a mi imagen y semejanza y adelando el apéndice nasal, observo atentamente el lugar apropiado… claro, claro…el pelo, al no poder atravezar la cartilaginosa pared fue enrollándose dócilmente, su punta es suave y al tomar esta dirección tampoco fuerza  a la base donde, como dije, es donde suele molestarme y bueno, de esta manera podemos vivir en paz… él acurrucado dentro de su cueva, aliviado e independiente de una herramienta perdida… Asi pasa: vemos crecer a nuestros hijos quienes nos producen desasosiegos con sus iniciativas y solemos cortar, a veces de raiz, estas “locuras”… pero si los dejamos alcanzar sanamente su estatura veremos como, en algún punto, se acurrucarán a nuestro lado agradeciendo haberlos dejado tomar su propio camino y este no necesariamente lo llevará lejos del nido donde nacieron.



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