...en esta etapa cuando comienza a cambiar nuestra percepción del entorno y la percepción de los otros hacia nosotros he podido aprender que lo frívolo puede ser importante o al menos es una parte de la vida no tan despreciable como cuando me tomaba las cosas más en serio; así les presento este blog tan intrascendente como otro cualquiera.


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Sunday, March 26, 2017

Dilema en la ciudad

Con dije en el post anterior estoy cotejando todo lo escrito y esto me ha impulsado a publicar con más frecuencia mis cuentos aquí, después de todo hay bastante material.... pensé comenzar a subir los más viejos y asi seguir cierto orden pero después decidí hacer las cosas "Sin orden ni concierto" lo cual puediera ser el título de mi próximo libro


DILEMA EN LA CIUDAD.

Salir temprano del trabajo me trae un dilema, a esta hora todos me creen en la oficina, tengo un tiempillo libre de llamadas inoportunas o de “tiñosas”, puedo emplear estas horas en cualquier cosa no relacionada con la familia, los amigos habituales, ni siquiera con conocidos eventuales, estoy en un interregnum temporal, en una dimensión quasi inalcanzable... y tengo tantas opciones... la ciudad es tan grande y tiene tantas variantes: casinos, bibliotecas, museos, prostíbulos, parques, bares con putas o sin ellas, hasta bares gays, transportes para ir al otro extremo, vias entabladas a lo largo del rio, puentes sobre la misma corriente de agua con barandas adonde acodarse a respirar la brisa... me aferro a mi maletin de papeles como a una brújula en este caos, me limpio parsimoniosamente los lentes como para ver más claro este futuro inmediato y fugaz que debo fabricar en breve porque el tiempo va pasando;  mientras, adelanto un pie tras otro, me traslado, llego a la esquina ¿a la derecha? ¿a la izquierda?¿cruzo la calle?; estoy un rato titubeando al borde de la acera, la avalancha de trauseúntes, incluidos algunos sobre patines y patinetas, es implacable con mi limbo citadino y me apabullan con su dinámica, algunos hasta me empujan, casi me arrojan al asfalto...  tantas luces y colores, sonidos...  por aqui paso todos los dias apurado sin notar estas cosas, apurado por llegar a casa, nadie me apura pero se extrañarían si tardo; llego, converso con Eva mientras repetimos el ritual pos-jornada laboral; a veces ella me ha llamado antes para que vaya yo por los niños, a veces llego primero y preparo el café, también he traido algo para acompañarlo, hablamos del trabajo de cada cual, de los respectivos jefes, de algunos chismes; después de comida y las tareas de las escuelas (a veces difícil conciliar el álgebra de Martica con los palotes para mejorar la caligrafía de Emilito) solíamos terminar en la cama... eso suena bien... frente al televisor (cada vez más plano y de más pulgadas cuadradas) , ella encremada hasta el tuétano; ahora solemos pasar la última media hora cada uno mirando mensajes y noticias en el teléfono de cada cual con escasos comentarios respondidos con interjecciones... ella no ha dejado la costumbre de las cremas, si enviudara me ahorraría un buen dinero con esto, mi mujer está pre-cremada... ; en unas horas volveré a esa rutina pero ahora, en este instante puedo hacer cualquier otra cosa... que tal sentarme solo en un restaurant... (o sólo sentarme en un restaurant, aquí el acento de la primera “o” de sólo, es bien importante), desde cuando no hago esto... pedir un auténtico hamberguer con papas fritas servido en plato de loza, en pan integral y doble ración de pepinillo... y una cerveza... oscura, claro, europea, bien fria, a tono con los inviernos de allá y los veranos de acá.... Eva no estaría contenta si le dejo la comida...  Pudiera regodearme de este tiempo extra en un café con un capuchino y cualqueir bobada, leer noticias impresas en papel... hasta podría prender un cigarrillo, antes debo comprar una cajetilla... ¿qué marca fumaba entes de nacer Martica?... podría sostener una conversación con algún desconocido, con los conocidos apenas lo hago; pudiera ser aquél homeless con cara de intelectual o con quien compra algo delante de mi mientras espero a pagar mi cajetilla de cigarros; cualquier tema es bueno, el clima, el nuevo presidente, le jodida economía, las guerras infinitas... prefiero mirar vidrieras por un tiempo o entrar a una tienda y recorrerla sin propósito de comprar algo... o comprar algo para sorprender a Eva o a Martica o a Emilito; ese tan curioso notaria si he fumado o si he comido hambergue. Antes de nacer los niños, cuando Eva y yo no podíamos saber uno del otro hasta vernos en la casa por la inexistencia de la telefonía inalámbrica soliamos encontranos en el parque, sin previo acuerdo, y mirar las nubes, nunca le atribuiamos formas de algo, eran nubes y asi eran preciosas... los niños no heredaron esto, viven mirando sus tablets... si, también puedo ir a ese parque, acostarme en la hierba y mirar las nubes... ¿y si me quedo dormido?... seria memorable una cosa así... en fin,  he estado este tiempo divagando y me queda apenas una hora... después de esto la carroza retornará a ser calabaza y este ceniciento se pondrá a escribir un cuento...

ilustración: "Daily walk" (2003), acrílico sobre lienzo 30x40 (DETALLE)

 

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