...en esta etapa cuando comienza a cambiar nuestra percepción del entorno y la percepción de los otros hacia nosotros he podido aprender que lo frívolo puede ser importante o al menos es una parte de la vida no tan despreciable como cuando me tomaba las cosas más en serio; así les presento este blog tan intrascendente como otro cualquiera.


comments in this blog can be done in english

apuntes (159) arte (50) blog (65) cine (16) colombia (25) cuba (24) cuentos (17) decesos (40) diario (68) elecciones (27) escritores (8) hollywood 2011 (34) lectura (9) músicos (50) notas personales (30) noticias (66) oldest people (33) petróleo (5) realeza (57) reviews (14) sueños (40) topmodels (40)

Thursday, April 27, 2017

El muro, la tercera.


Una vez instalado en su suntuosa oficina presidencial intentó implementar de inmediato una de sus promesas de campaña, la cual lo había atado a esa masa de fieles seguidores más allá de escándalos sexistas y planteamientos políticamente incorrectos; después de todo no era un político, era, según los analistas un “outsider” (uno de afuera) y como tal se comportaba.
El muro debía ser una realidad inmediata, tan famoso por esos dias como la muralla China o el de Berlín, construidos para contener lo indeseado: invasores, ideologías y ahora a los sureños, con sus costumbres devastadoras de nuestra impecable cultura... no era ese el planteamiento inicial sinó otro de apariencia menos racista: los sureños eran delincuentes, habían inoculado la droga en este país; de paso el muro, supongo, contendría las cargas de armamentos trasegados en sentido contrario para apertechar a esa partida de desalmados (esta última nota es del autor del texto, no le había pasado por la mente al promotor de la necesaria pared)
Quedaban interrogantes por resolver: ¿de donde salían esas armas fabricadas aquí para ser adquiridas de contrabando por estos ladrones-violadores-lo peor de la lacra social?; ¿Cómo llegaba el letal producto traido por estos, fragmentado en bolsitas de bajo costo, a las ciudades más norteñas para ser consumida no sólo por la inmundicia social sino por las enajenadas élites ávida de volar no sólo en sus aviones privados. Nada de eso importaba la prioridad por ahora era levantar el muro.
Se sometió a escrutinio los proyectos de varias compañías; desde las más prestigiosas contructoras de toda cosa de concreto hasta la más sofisticadas empresas de avanzada tecnología, estas últimas porque se manejó la posibilidad de un muro “virtual” monitoreado via satélite con alarmas inmediatas a los cuerpos fronterizos; también se habló de una “zona de nadie”; una franja despejada entre dos cercas de alambre electrificadas; alguna que otra mina explosiva no vendría mal; mas el presidente estaba enamorado de su idea inicial: un sólido muro de material inexpugnable, psicológica y físicamente impenetrable, inbrincable, intunelable (estos cabrones hacían unos túneles de lado a lado por donde pasaban hasta rastras de tres ejes)... y cayó la “podrida” de todos los proyectos: el presupuesto.
“El muro lo pagarán los sureños” dijo alguna vez en su campaña sin contar con la opinión del gobierno de allá... Cuando se tropezó con la insultante negativa de su homólogo sureño (seguramente corrupto) sacó debajo de la manga otra idea: “con la cantidad de ellos aquí enviando dinero pa’llá se le puede cobrar un impuesto a esos envios”; ironía de la vida parcialmente implementable, sólo parcialmente porque el tal trasiego monetario era por cuanta compañía inventada por ellos mismos era posible, esta internet había convertido en caos el paso de dinero de un lugar a otro y nuestras leyes habían posibilitado la creación de este seremillal de pequeñas empresas (que viva la libre empresa). Dicho sea de paso esta plaga, en su inmensa mayoría, no paga impuestos pues, en su inmensísima mayoría, son ilegales sinpapeles y viven aquí, trabajan aquí yganan dinero aquí y evaden los impuestos de aquí, no de manera legal como lo había hecho el ahora presidente por algunos años (que viva la democracia), impagando unos millones de dólares al fisco; sinó de la misma oscura manera que a veces compraban identificaciones falsas; muchas de ellas impresas en las misma instituciones del gobierno porque siempre hay una oveja negra en este asunto (no se tome esto como comentario racista, es un decir)
Y cayó el costo del muro en el presupuesto nacional, una bomba intragable por muchos: ¿de donde sacamos esto?... ¿de las pensiones para ancianos y desvalidos, de la educación, de las innesesarias artes? (a pesar del movimiento “artistas por el muro”, con la esperanza de ser contratados para cubrirlo con murales, el gobierno paga); la susodicha propuesta puso en crisis al congreso dividido (para variar) en la estrategia a seguir más por empecinamiento partidista que por sentido práctico, valga el eufemismo: la lealtad al partido tiene un trasfondo realmente práctico de conveniencia para los bolisllos de aquellos quienes usualmente no vuelven a revisar la opinón de quienes lo eligieron: “lo importante es su voto, en la próxima campaña lo volvemos a embutir”.
Dias van y viene el país se enredó en una retórica bélica contra aquellos que sí tenían (y estaban dispuestos a jugar con) “la bomba”, la de verdad, la que explota y no deja títere con cabeza. “Démoles otra lección a esos chinos” esgrimian los veteranos de aquella otra guerra; “que no son chinos, los chinos están ahora de nuestra parte”, afirmaban ambiguamente los esclarecedores; “bueno esos hijoe... abusadores que esclavizan a su pueblo ¡FK, Mi Sil-junk! (dada la polarización de sentimientos por esos dias se anticipaba cualquier expresión con las siglas FK y el nombre era una version libre del original después de un fallido intento de lanzamiento de estos artefactos); defendamos la democracia” (como en Irak). El muro, a pesar del Comandante en Jefe, título agregado al presidente aunque no haya pisado una base militar a no se para dar discursos pues se las ingenió para también evadir Servicio Selectivo (honorífico nombre del Servicio Militar desde los oscuros dias de la Gran Guerra cuando el país fue arrastrado a este sangriento conflicto preámbulo de la nueva repartición del mundo, de más está decir quién salió ganando y quienes pusieron los muertos), la construcción del muro, decía, hubo de postponerse.
... y ahora la historia tiene dos finales alternativos: uno poético: la guerra no pasa de pavoneos por el océano, se construye or fin la sólida pared y hasta hay dinero para pagar a los artistas; uno de ellos pinta un gran portón y este se abre al desierto dejando una brecha para los desesperados del sur.
Final dos: Apocalíptico: a pesar de los aires de guerra se construye el muro, ha de detenerse el enemigo por todos los frentes, se financió con el inflado presupuesto militar; se le dan los útimos toques para el Día de la Independencia, en varios puntos tribunas tricolores esperan a los discursantes orgullosos de este logro de la ingenieria, el Canal de Panamá se queda chiquito, al menos en ancho; a algo más de un siglo de la construcción de este via de comunicación inter oceánica se levanta este medio de incomunicación de dos mundo del mismo continente, símbolo (más allá de su presencia física, los símbolos son muy importantes) de la autodeteminación nacional; no faltan las manifestaciones en contra; algunos de los manifestantes llevaban sombrero de ala ancha.
En la noche, ya desmantelándose la parafernalia nacionalista con el sabor triste del final de todo acontecimiento festivo, con el sórdido sonido de los implementos y maquinarias de limpieza, se divisa en la noche una luz, estrella intensa, ovalada, trasladándose en su curvatura de lo alto allá desde el oeste; se disparan las alarmas de sonido paralizante contradiendo su función de movilizar a todos; se escucha en susurros, se percibe en todas la mentes, lo vomitan las afortunadas misoras de radio que obtuvieron la primicia: “comenzó La Tercera” “el chino apretó el botón primero” (que no es chino, carajo).. ¿y los antimisiles? Eran puro atrezzo,¿cómo creen que se pudo contruir en el muro?... la cosa aquella va a caer de este lado, coño y ahora no hay quien pase del lado de allá... la “cosa” no era, en verdad, la gran cosa, y no venía del oeste sino del sur, el susto desorienta... y no cayó de este lado, tenía un objetivo preciso; el centro de aquella pared que vibró en todos su puntos y se derrumbó, era un artefacto diseñado para tal efecto con tecnología vendida a los mafiosos del sur quienes no necesitan un congreso para aprobar la fabricación de tales cosas.